sábado, 28 de marzo de 2015

Batido verde (green smoothy) de manzana, perejil y canela

Los batidos o zumos verdes (green smoothies) son el último grito entre los forofos de la nutrición sana, y uno de los elementos centrales de la dieta de los crudiveganos. Yo no soy vegetariana pero sí una firme y ferviente "verdulera" (que diría Pilar de Suave como bizcocho): reconozco que no tengo inconvenientes ideológicos con el consumo de carne y derivados (más allá de lo más elemental, claro), pero también reconozco mi total adicción a las verduras. Lo verde me pierde, mi dieta tiene ese color en un 70%-80%, y si, por la razón que sea, no tomo verdura un par de días empiezo a reaccionar como un drogadicto en pleno mono: mal humor, nerviosismo, ansiedad... necesito verde. De hecho, hace poco un amigo me hizo caer en la cuenta de que la etiqueta de Gastronofilia para recetas vegetarianas (está en el menú a la izquierda del blog) es la que tiene más entradas. Vamos, que no lo puedo remediar, soy verdulera (que no vegetariana) perdida ;) Así que bicheo mucho en blogs y foros vegetarianos, porque me interesan mucho las propiedades y las opciones de esa forma de alimentarse. Y así he descubierto la dieta crudivegana, en general, y los batidos verdes, en particular. Ni me siento capaz ni me apetece alimentarme 100% de esa manera, pero reconozco que he aprendido mucho sobre las ventajas de incorporar a la dieta que cada uno tenga muchos alimentos vegetales, y si además están crudos, mejor. No deja de ser un torpedo de vitaminas y minerales para nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestra vida. Bienvenidos sean :)

A grandes rasgos, la idea de los batidos verdes es mezclar (con cierto sentido común) agua, hojas verdes crudas (espinacas, acelgas, perejil, hierbabuena...), fruta, semillas y alguna especia. Los crudiveganos toman batidos verdes a diario porque les aportan, de una tacada, mucho de lo que necesita cualquier persona para estar bien alimentada. Ya os digo que yo no me siento identificada con esa filosofía pero me picaba la curiosidad, así que los probé. Y es una pasada, creedme. Algunas combinaciones no me han gustado (por ejemplo, el apio y la lechuga... :S) pero otras sí, especialmente esta que os cuento hoy: basta con mezclar (en un invento que triture y mezcle muuuuy bien, thermomix o similar) durante un par de minutos manzana, perejil, agua (mucho mejor si está fría), y algo de canela; además, como hago casi siempre que puedo camuflarlas, añado un puñado de semillas de lino. No hay cantidades exactas en esto, id probando, pero debe haber bastante verde (en este caso, perejil), aunque si os resulta fuerte la cuestión es variar las proporciones. Si la máquina que uséis tritura bien os va a quedar un batido muy fino pero con una capa de espuma que a mí me resulta desagradable, así que lo cuelo. Y me lo zampo, fresquito, del tirón. 




Hay miles de recetas y variantes, basta con que deis un paseo por la red, pero esta receta que os cuento hoy es sorprendente: el resultado (mejor con agua fría, queda mejor) es un batido fresco, muy rico, saciante (os aseguro que en varias horas no vais a tener hambre) y la mar de sano. 

Sé que todo esto suena rarísimo y que, de entrada, echa para atrás. Pero si estáis curioseando en este blog es porque algo habréis leído y/o visto en él que os haya llamado la atención, así que dadme un poco de margen y fiaos de mí. Probad este batido, os va a encantar. Y, sobre todo, contadnos qué os parece :)

sábado, 21 de febrero de 2015

Mac&Cheese (macarrones con queso)

Clásica receta yanki, sencilla y deliciosa, sobre todo para los FOROFOS del queso. Mientras más lleve, mejor. Es una bomba de relojería (si estáis a dieta ni os lo planteéis), pero una buena fuente de macarrones con queso... a los "ratones" nos encanta :) Tiene además la ventaja de ser una opción muy socorrida cuando hay que preparar comida para mucha gente, sobre todo si hay niños de por medio, porque suelen disfrutar mucho con el resultado. La verdad es que, desde el desconocimiento, tengo una imagen muy estereotipada de la cocina de EE. UU.: de entrada tiendo a pensar directamente (y seguro que equivocándome) en lo peor del fast food. Cuando a continuación me sereno y entro en razón, mi siguiente reflexión suele ser que la "gastronomía yanki" al final no deja de ser un apaño, que vende como propias tradiciones de otros países cuya gente ha ido pasando y quedándose por allí, pero que ellos, por sí mismos, tienen poco que decir. Claro que, si lo piensas, ¿quiénes son ellos? Pues eso mismo, una mezcla de muchísima gente de muchísimos lugares que acabaron echando raíces allí, así que es normal que "su" cocina no exista como tal y sea, en realidad, un batiburrillo de muchos sitios. Pero todas estas impresiones que yo tengo son desde el más absoluto de los desconocimientos, insisto. El caso es que esta receta seguro que tiene un origen y una inspiración (digo yo) más italiana que yanki, pero la cuestión es que ellos se la han apropiado y se han encargado de que se la conozca (como algo "típico" de allí) en todas partes. Que al final es de lo que se trata :)

La base no deja de ser una bechamel (yo la hago sobre un sofrito previo de ajo y cebolla en burunoise) más bien líquida a la que, en el punto final, se le añade un poco de mostaza de Dijón (un puntito, no os paséis, si -como debéis- usáis esta mostaza tened en cuenta que es muy fuerte) y muuuuuucho queso; a ser posible mantecoso y que funda bien. Esta salsa-base se puede complicar y ennoblecer a gusto del consumidor (por ejemplo con tacos de bacon) pero, como la cosa tiene ya de por sí las suficientes calorías, yo prefiero no añadir más metralla. Los macarrones (o la pasta que sea, pero lo suyo es que sea una pasta corta) se cuecen según las instrucciones pero, en mi opinión, lo recomendable es parar el asunto y dejar la pasta un punto antes del dente, porque luego llevan un rato de horno y ahí se termina de hacer. Me gusta usar pasta corta integral y hacer la bechamel con harina también integral, queda genial y es más sano. Lo suyo, como siempre que se hace pasta, es empezar con la salsa (en este caso la bechamel con algo de mostaza y muuuucho queso) y cocer la pasta sobre la marcha y al final, nada de enfriarla y reservarla: lo recomendable es añadir la salsa con la pasta caliente y recién escurrida, para que la absorba bien. Esa mezcla se coloca en una fuente que aguante el horno y se napa con muuuuuucho queso: un parmesano y/o un mozzarella, y/o... en la red hay incluso recetas de Mac&Cheese con cabrales... la imaginación al poder. Un rato (10-15 minutos) de horno para que cuaje bien y sobre todo se gratine, y... Una delicia para comidas con mucha gente y, sobre todo, para niños y/o ratones... Las fotos no son (como siempre) buenas, pero os aseguro que el resultado sí :)





sábado, 7 de febrero de 2015

Pizzaempanada

O empanapizza, tanto monta monta tanto. En realidad no sabía como bautizar esta receta, que se me ocurrió bicheando por la red para intentar mejorar un estrepitoso fracaso de hace un par de semanas (una empanada de jamón y queso que me quedó muuuuy seca). Los únicos trucos de esta pizzaempanada son utilizar una buena masa de hojaldre (me sigue pareciendo que la mejor es la del Lidl) y salsa de tomate frito casero (bueno, si soy sincera en realidad no sé cómo saldrá con tomate frito comprado ya hecho, yo hace años que no lo uso... creo que no merece la pena, no hay color).  Aunque la masa de hojaldre fresco viene ya extendida, me gusta aplanarla un poco más con un rodillo antes de montar la empanada. Sobre esta base se extiende una capa fina de tomate frito y se añade algo de orégano, luego se colocan encima lonchas de jamón york, idem de un queso que funda bien (yo he usado gouda), algo más de orégano sobre el queso (es que me encanta...) y otra capa de masa de hojaldre. El procedimiento que sigue es el de siempre que seguro que ya conocéis: hay que cerrar bien el asunto haciendo un repulgue por los bordes, pintarlo con huevo batido, agujerear la capa superior para que salga el vapor durante la cocción, y meter el asunto en el horno precalentado previamente a 200º bajándolo, al introducir la empanada, a 180º. Dependiendo del horno, en unos 15-20 minutos está lista. Queda muy rica aún caliente (ese queso fundido con el tomate y todo son aroma de orégano... vamos, una pizza dentro de una empanada ;D) pero también está buena fría. Una estupenda cena para la gente menuda, que suele disfrutar con las pizzas, aunque también para los no tan niños :) ¡Buena semana!

martes, 6 de enero de 2015

Migas con chorizo (by ACA-D)

Ya sé que, tomadas con frecuencia, son muy calóricas y poco recomendables para los que no hacemos trabajos físicamente duros, pero es que tengo debilidad por las migas... Bien hechas (jugosas pero no secas y muy sueltas, con su correspondiente metralla, osea, con grasa en condiciones y los tropezones convenientes) son, creo yo, un manjar muy poco valorado. Como con tantas otras cosas, tendremos que esperar a que venga de fuera un extranjero con una cabeza bien amueblada, las ponga en valor, las venda como churros (por cierto, ya está pasando con estos) fuera de España, y se cubra de gloria... y nosotros sin enterarnos de nada y con cara de póquer... Siempre nos pasa lo mismo. Y así nos va... :/

Yo creo que a las migas les pasa, en parte, lo mismo que al gazpacho: hay miles de variantes y en cada sitio se hacen de una manera. He probado todas las que he podido y lo pienso seguir haciendo mientras el cuerpo me aguante. Pero las de harina... no me terminan de convencer. Las que me gustan son las migas de pan, aprovechando los restos del ídem, y mientras más metralla (chorizo, panceta, pimiento frito...) lleven, mejor. Lo que pasa es que, siendo aparentemente muy simples y sencillas de hacer, las migas tienen su miga... yo creo que no es fácil darles el punto que tienen que tener. Ya os digo que he probado muchas, pero pocas como las que hace mi primo Antonio Cadillá (ACA-D), un cocinillas al que quiero mucho y del que ya os he hablado en alguna ocasión (por ejemplo aquí o aquí). A ACA-D las migas le quedan como tienen que quedar: sueltas, sabrosas, jugosas... Y el tío se empeña en quitarle mérito al asunto (siestoesmuysimple, enrealidadestonotieneciencia), pero lo cierto es que el muy..... las borda. Este 1 de enero, pasando el Fin de Año juntos con mucha más familia (:D), decidió que arrancáramos el año con unas migas con ajo y chorizo. Lógicamente me pegué a él como una lapa, preguntando y haciendo fotos como una loca para intentar pillar lo que pudiera de un asunto que, como os digo, merece la pena. En esta entrada voy a tratar de contaros lo que vi ese día; es decir, el post es mío pero la receta de ACA-D. En resumen, las quejas y los comentarios "puristas" sobre las migas me los dirigís a mí (que probablemente no he sabido trasladar lo esencial del asunto), pero las alabanzas a esta delicia, que seguro que no serán pocas, deben ir dirigidas a ACA-D, que es el auténtico responsable de esta receta. 

Según los puristas las migas sólo se deben hacer con pan de miga dura que tenga varios días de asiento, y solo deben cortarse a cuchillo, "desmigando" la hogaza con mucha paciencia... ACA-D lo que hizo es "reciclar" el pan de varios días de su casa (tuviera el pan que tuviera -bollos, vienas...- y estuviera como estuviera -uno, dos, tres días...-) y darle unos golpes a hierro en la Thermomix. Y con ese resultado se vino al Rocío a pasar el Fin de Año, para hacer el día 1 de enero estas migas :) Lo que sí es verdad es que había acumulado migas de pan para un regimiento, aquí veis lo que se trajo... También le veis mojando el asunto con agua que antes había mezclado son sal; la idea según él no es empapar mucho las migas sino humedecerlas para que se puedan trabajar (pensad que estamos hablando de pan duro o medio-duro que se van a cocinar durante bastante rato). Un puntito, vamos.



Seguimos con los previos. El medio no es baladí: lo suyo es hacer las migas en una perola hermosa, con un buen fondo de aceite de oliva virgen extra. Por cierto que, en esta ocasión, las migas fueron una batalla comunitaria en la que el que se acercó a la perola tuvo que currar... Para empezar aquí veis a mi Tío Antonio A-D metido en harina, ayudando al cocinero a encender y cuadrar la perola. 


Ya sabemos que las migas llevan muuuucho condumio y la metralla grasienta que se tenga (chorizo, panceta, morcilla...), pero hay un previo muy importante que merece atención: ajo. Pero mucho ajo. Y nada de chorradas de pitiminí: el ajo entero, machacado con su piel y con la parte plana del cuchillo, como debe de ser. Ese ajo hay que echarlo en la perola para que se haga y, de paso, aromatice el aceite: despacio, sin prisas, meneando el asunto...






Mientras tanto (o mejor antes) hay que preparar el condumio. Tal y como yo lo veo mientras más haya (pimiento, panceta, morcilla...) mejor, pero en este caso tiramos de un magnífico chorizo, nada más. Y nada menos. En línea con lo que antes os contaba (el que se acerque, curra) apareció Gonzalo CA-D (que también ha salido por aquí alguna vez) y lo pusieron a preparar el chorizo...


Cuando los ajos estaban algo tostados pero aún no hechos del todo, ACA-D los apartó a los lados para hacerle sitio al chorizo que venía... La idea es que los ajos se cocinen a su ritmo y a su manera, pero que el chorizo tenga el mismo tiempo y el mismo derecho. Pensadlo: si con el ajo listo y perfecto se añade el chorizo (o lo que sea con grasa: panceta, morcilla...) probablemente el ajo se arrebate. Es una buena idea esta de ponerlos en los laterales, y mientras dejar que lo que sea se cocine en medio y mezclarlo luego...  



Cuando el asunto esté como tiene que estar (en este caso el chorizo y el ajo) hay que apartar ese lío a otro recipiente para, sobre el aceite y el veneno que han quedado, seguir trabajando las migas.  


Hay que echarlas en la perola, sobre la grasa que ha quedado del paso anterior...

Y lo que queda ahora es trabajar, trabajar y trabajar. Darle muchísimos meneos a las migas, sin prisas, pero sin parar. A fuego medio (cuidado si en una de las vueltas os sale la base de las migas muy tostada, vamos mal), meneos y más meneos.... Si en una parte del proceso veis las migas secas y aún crudas (pellizcad y probad), hay que añadir un golpe más de agua con un poco de sal y seguir meneando y meneando... Si están (pellizcando y probando) aún húmedas significa que hay que seguir meneando y meneando...

En esta parte del proceso ACA-D implicó a todo el que se acercó a mirar... ¿Te gusta el tema? Pues ven aquí y da unas vueltas... Pringaron/pringamos, que yo recuerde, además del autor de esta receta y yo misma, mi Tío Antonio A-D, mis primos Fernando Serrano, Susana Puente Guisado, Gonzalo CA-D, y mi Tío ACZ... Lo dicho, el que se acercaba... colaboraba :) 






Lo que quedó, después de tanto meneo y tanta vuelta de tanta gente, fueron estas magníficas migas con ajo y chorizo. Algunos optaron (con buen criterio) por cubrirlas con un huevo frito (en aceite de oliva, y hecho en la misma sartén en la que habían hecho las migas); otros preferimos degustarlas tal cual, sin pensar en nada, solo en lo riquísimas que están y en lo injustamente poco valorado que está este plato... Cuando se enteren los yanquis... ;)


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...